La Pontificia Universidad Católica de Chile, junto con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, organizaron un encuentro virtual interuniversitario en torno a una pregunta en común: ¿Cuál de nuestras acciones es una práctica que contribuye a la dimensión ética social de la formación universitaria?

El pasado martes 14 de abril, se llevó a cabo una jornada que reunió a representantes de universidades católicas del país, quienes compartieron experiencias institucionales vinculadas a la Responsabilidad Social Universitaria, la Innovación Social, el Aprendizaje Servicio (A+S) y otras metodologías orientadas a fortalecer el compromiso público en la educación superior. La instancia no sólo permitió visibilizar avances, sino también proyectar espacios de colaboración y aprendizajes compartidos entre las instituciones participantes.
“Nuestro principal propósito es activar a los equipos que estamos detrás de las universidades católicas de este capítulo chileno, fundamentalmente para seguir interactuando, vinculándonos y generando alianzas en torno a proyectos que sería interesante desarrollar en conjunto. Esta es una buena instancia para reactivar esa red, ese espíritu, y por tanto este es el primer impulso”, destaca Manuel Caire, jefe del Área de Formación para el Compromiso Público, de la Dirección de Enseñanza e Innovación Docente de la UC.
Uno de los énfasis del encuentro estuvo en profundizar en cómo se implementa el A+S en cada institución católica, sus criterios de calidad y su aporte a la formación integral.
En esa línea, Margareth Cleveland, encargada de aprendizaje servicio en la Dirección de Innovación Docente de la Universidad Católica del Norte, presentó la experiencia “Aprendizaje más Servicio: Haciendo Universidad con la Comunidad”, detallando el modelo institucional que han ido desarrollando. “Nosotros como universidad ya llevamos 10 años en el proceso de institucionalización de A+S, a partir de una guía de concreción que se ha ido actualizando y que contiene elementos que para nosotros es importante declarar. Cuando hablamos de A+S en nuestro modelo, hablamos de que el aprendizaje tiene que ser integrado, es decir, estar directamente conectado con los resultados de aprendizaje y con el perfil de egreso de cada disciplina. No es una actividad aislada, sino que forma parte del currículum”.
Añadiendo que, esto también implica una entrega de servicio útil y de calidad. “Esto significa que no solo responde a una necesidad académica, sino también a una necesidad real de la comunidad. Buscamos que el estudiante sea capaz de desarrollar un servicio con sentido, que aporte a un otro concreto en el territorio, ya sea una comunidad, una organización o un grupo específico, generando un aprendizaje significativo a partir de esa experiencia”.
Desde la Universidad Alberto Hurtado, Patricia Jaramillo Andrade presentó el proyecto “Ludoteca La Federika”, una experiencia de docencia vinculada que articula formación inicial docente con trabajo comunitario en el Barrio Brasil. “El objetivo que tenemos con la Ludoteca es fortalecer la participación comunitaria a través de la organización de espacios lúdicos de encuentro intergeneracional en el Barrio Brasil, habilitando espacios para el ocio, la convivencia y la participación de niñeces, juventudes y adultos”, explicó.
En relación a la metodología, destacó que, a través de un trabajo articulado entre distintas asignaturas y académicos de la carrera, unificando el plan de estudios para fortalecer la formación de educadoras y educadores de párvulos. “Esto nos permitió innovar desde la pedagogía, sacando la sala de clases hacia afuera, al entorno que rodea a la universidad, y llevando el aula a la comunidad, además tuvo como objetivo que nuestros estudiantes se impregnaran del barrio, que conocieran su contexto, sus dinámicas y sus necesidades, entendiendo que la formación docente no puede estar desvinculada del territorio en el que se inserta”.
Por su parte, Fernanda Penela, coordinadora del área de Formación para el Compromiso Público de la Dirección de Enseñanza e Innovación Docente de la Pontificia Universidad Católica de Chile, presentó “Cuando el aula se expande: A+S y diversidad en trayectorias académicas con sentido”, enfatizando la incorporación de metodologías activas en distintas disciplinas. “Nosotros estamos enfocados en el trabajo con el cuerpo académico y, dentro del nuevo Plan Estratégico UC 2026-20230, contamos con una directriz que se enmarca en potenciar una experiencia formativa rigurosa, transformadora y significativa, que se nutra del encuentro con otros”.
En esa línea, explicó cómo se traduce esto en la práctica dentro de la UC. “Creemos que es en ese encuentro con otros donde aparecen distintas estrategias metodológicas que se pueden incorporar, no solo desde el A+S, sino también desde otras formas de enseñanza activa que permiten conectar la formación con problemáticas reales. Desde 2025 y actualmente en 2026, hemos buscado diversas maneras de llegar a disciplinas que tienen menor desarrollo de esta metodología, incorporando otras estrategias como Aprendizaje Basado en Problemas, Análisis de Casos, Design Thinking y Aulas con Trayectoria. Actualmente contamos con 18 cursos de distintas áreas disciplinares que están implementando estas metodologías, todos acompañados por nuestro equipo para promover espacios de reflexión en torno al compromiso público”.
Asimismo, participaron representantes de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Universidad Católica Silva Henríquez, Universidad Católica del Maule y la Universidad Católica de Temuco, quienes también compartieron experiencias centradas en A+S, la innovación social y la formación situada en la comunidad.
En ese contexto, Chantal Jouannet, directora del CDDoc, valoró el sentido profundo de este tipo de instancias, vinculándolas con los desafíos actuales de la educación superior. “Quiero dar las gracias a Manuel y Gladys por la organización de este encuentro. Es realmente valioso realizarlo en un momento tan significativo, en relación con la carta apostólica del Papa, que nos invita a “Diseñar nuevos mapas de esperanza”. En ese marco, dice que; “necesitamos menos cátedra y más mesas donde sentarnos juntos, sin jerarquías innecesarias, para tocar las heridas de la historia y buscar, en el espíritu, sabidurías que nacen de la vida de los pueblos”. Pienso que este llamado dialoga profundamente con el aprendizaje servicio, una dimensión que hoy es fundamental en nuestras instituciones”.
Al cierre, Gladys Jiménez, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, valoró el espacio de encuentro y el diálogo generado. “Hemos sido capaces de habitar este espacio, que hoy es virtual y que ojalá prontamente sea presencial como capítulo chileno universitario de universidades católicas. Hemos compartido nuestras experiencias, en qué estamos y hacia dónde vamos, y allí se conjuga un conjunto de desafíos y proyecciones que nos invita a soñar comunitariamente”.
Este encuentro se consolida como un primer paso para fortalecer una red interuniversitaria que busca articular experiencias, compartir metodologías y avanzar hacia una formación universitaria más conectada con las comunidades, los territorios y el bien común.