Cuando asumí la Jefatura de Docencia de Deportes en mayo de 2023, me encontré con un escenario prometedor: dos cursos que ya implementaban la metodología de Aprendizaje Servicio (A+S). Hoy, a menos de tres años de aquel inicio, hemos crecido a siete espacios formativos bajo este modelo. Este avance no es casual; responde a una convicción profunda: la formación integral requiere experiencias que vinculen el aprendizaje con la realidad y el compromiso con otros.

Por Mari Trini Caso,
Vivimos en una época marcada por una paradoja evidente: estamos más conectados que nunca, pero también más aislados. El aumento del sedentarismo y la disminución de los espacios de encuentro presencial desafían directamente el bienestar físico, mental y social de las personas. En este contexto, la universidad tiene un rol clave: no solo formar profesionales competentes, sino también ciudadanos comprometidos con su entorno.
Es aquí donde el cruce entre deporte y A+S adquiere una fuerza particularmente significativa. El deporte, por su propia naturaleza, promueve la colaboración, la presencia y el trabajo en equipo. Al articularlo con proyectos en contextos reales —como escuelas, organizaciones sociales o comunidades específicas— se transforma en una herramienta concreta para generar aprendizajes significativos y con sentido.
Quienes han participado en estas experiencias lo evidencian con claridad. Desde la docencia, se destaca que estos espacios permiten “escuchar, dialogar, jugar y reconocernos desde nuestra común condición humana”, favoreciendo aprendizajes mutuos, situados y profundamente significativos. A su vez, estudiantes que han trabajado en contextos educativos diversos coinciden en que estas instancias les permiten cuestionar prejuicios y comprender que la inclusión no es solo un concepto, sino una práctica que se construye día a día. Como uno de ellos señaló, “a veces creemos que vamos a enseñar, pero terminamos aprendiendo más de lo que imaginamos”.
Este tipo de experiencias desplaza el foco desde el logro individual hacia la construcción colectiva. El aprendizaje deja de ser exclusivamente académico y se convierte en una vivencia que fortalece habilidades como la empatía, el liderazgo y la responsabilidad social. Así, el deporte se posiciona no solo como un espacio de desarrollo físico, sino también como un medio para la formación ética y ciudadana.
Fortalecer el A+S en el área de deportes es, por tanto, una estrategia concreta para avanzar en la formación integral de nuestros estudiantes. Permite articular el bienestar personal con el compromiso público y social, generando profesionales que comprenden que su disciplina puede y debe estar al servicio del país.
Como Jefatura de Docencia de Deportes, el desafío es seguir consolidando y proyectando estos espacios formativos. La oportunidad es clara: utilizar la actividad física como un puente hacia el aprendizaje significativo y el compromiso con otros. En un contexto que muchas veces promueve la desconexión, el A+S en deportes nos invita, precisamente, a lo contrario: a encontrarnos, a colaborar y a formarnos en comunidad.
Mari Trini Caso
Jefa de Docencia, Dirección de Deportes UC