El Diseño como una profesión de Servicio 

5 de Enero 2026

A menudo se habla del diseño como una disciplina “joven”. Con solo un siglo de historia disciplinar de educación formal del diseño (escuelas de Bauhaus y Ulm), es una de las profesiones nuevas en el ámbito proyectual, y que además ha debido responder a grandes transformaciones en un período acotado de tiempo. En 100 años, de haberse escindido de las artes, arquitectura e ingenierías, tuvo que abrirse a dar respuestas a problemas cada vez más enrevesados o multidimensionales, ampliando su campo de acción desde las respuestas discretas (a necesidades puntuales) hacia aproximaciones sistémicas (a problemas complejos).

Por, Andrés Villela

Es en esta evolución, aproximaciones como los cuatro ordenes de diseño presentado por Richard Buchanan en su ensayo “Wicked Problems in Design Thinking” (1992)1, presentan grandes desafíos para el Diseño, no solo desde la perspectiva de sus capacidades para proyectar respuestas a problemas complejos, sino a trabajar articuladamente con la diversidad disciplinar que los nuevos desafíos demandan. Esta dinámica ha permitido al diseño evolucionar desde su raíz etimológica funcional (designare = dar signo) hasta moverse en escenarios complejos, articulando respuestas que incluyen dar forma a servicios, interacciones, experiencias, tecnologías e incluso relaciones sociales. 

Es así como, el Diseño de Servicios ha cobrado forma en el último cuarto de siglo de nuestra acotada historia disciplinar, abriendo espacios significativos para el diseño de “intangibles” o puentes de interacción que conectan personas con necesidades y personas con capacidades. Esta idea de puente ha permitido al diseño no solo centrarse en dinámicas innovativas que buscan capturar valor económico, sino también redefinir las formas de relacionamiento de comunidades en torno a problemas de interés público como la salud, la educación, el acceso a tecnologías, la participación ciudadana o la coexistencia con el planeta. 

En esta evolución hacia la consciencia del rol, competencia e impacto del Diseño, es donde la educación del Diseño nos convoca a trabajar en torno a experiencias de aprendizaje profundas, que conecten significativamente a los futuros profesionales, con los problemas complejos donde deberán ejercer, con un claro sentido de compromiso público. Es acá donde el Aprendizaje y Servicio (A+S) se ha vuelto una estrategia clave para articular contextos de formación conectados a la realidad, manejando escalas continuas (desde el territorio a la persona), y con un claro despliegue multidimensional del “problema”.  

Nuestra sección de Taller de Diseño Estratégico maneja un modelo metodológico de investigación experimental e innovación sistémica que es particularmente útil para revisar interacciones dentro de entornos o problemas complejos, detectando posibilidades de intervención a través del diseño de sistemas producto-servicio. El taller se organiza en dos proyectos bimestrales, que difieren en el nivel de autonomía de los estudiantes (por curva de aprendizaje) y enfoque en la estrategia de innovación, lo que viene sincronizado con la contraparte del proyecto:  

  • Proyecto Innovación Estratégica ámbito público o privado (primera mitad del semestre), como por ejemplo trabajo con Subsecretaría de Turismo, Sellos de origen de INAPI, Red Movilidad Urbana, o con empresas como 3M, Nestlé, Agrosuper, Circular Pet, Bzero, entre otras.  
  • Proyecto de innovación Social en Aprendizaje y Servicio (segunda mitad del semestre), con proyectos ligados por ejemplo a emprendimiento rural, brechas educativas, gestión de riesgos de desastres y resiliencia. Acá trabajamos con socios comunitarios como empresas o fundaciones como Balloon Latam, Fundación KODEA, Desafío Levantemos Chile, etc., en contextos territoriales concretos, articulando con municipios como San José de Maipo, Coltauco, Licanten, Hualañé, Cochamó, Cunco, Melipeuco. 

Andrés Villela, Profesor Asistente Escuela de Diseño

Secretario Académico Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos